La gingivitis o enfermedad de las encías aparece cuando las bacterias anidan en las encías y provocan que estas se inflamen. Es decir, en las encías, se produce una acumulación de las placas bacterianas cuya consecuencia es la rojez, inflamación y sangrado de estas. Afortunadamente, este tipo de enfermedad periodontal no ocasiona la pérdida del tejido que sostiene los dientes, ni tampoco del hueso.

Diferencia entre gingivitis y periodontitis.

Cuando hablamos de gingivitis, nos referimos a un proceso inflamatorio que afecta a las encías y provoca que sangren. No presenta una gravedad de vital importancia y a través de un tratamiento eficaz se puede resolver esta patología. El problema comienza cuando no se trata a corto plazo y la gingivitis se alarga en el tiempo. Ese es el momento en que el paciente es más propenso a sufrir una periodontitis, conocida popularmente como piorrea.

La periodontitis provoca inflamación en las encías pero, además, afecta al hueso alveolar y a los tejidos del periodonto. Se trata de una patología irreversible cuyas consecuencias se vislumbran tanto a nivel estético como funcional.

Por lo tanto, ambas enfermedades están relacionadas porque la periodontitis es una extensión de la gingivitis y ambas son las principales enfermedades periodontales con desagradables efectos y consecuencias para el paciente.

¿Cuál es la recomendación desde Clínica Dental Doctores Tarazona?

Los pacientes tienen que intentar prevenir este tipo de enfermedades para evitarse dolor, y, en el caso de que pensaran que pueden padecerla, contactar de inmediato con tu odontólogo de confianza para evitar que, en caso de gingivitis, pueda convertirse en periodontitis.

Podemos prevenir este tipo de enfermedades de forma sencilla y nada costosa: con una correcta y óptima higiene dental conseguiremos controlar los niveles de placa dental. Es conveniente que cada paciente conozca su cuadro médico para saber si es propenso o no a desarrollar enfermedades como estas, con lo que le sería insuficiente con la higiene dental.  Por ello, es necesario crear hábitos de visita a tú dentista y acogernos al dicho de ‘mejor prevenir que curar’.

Os ofrecemos dos métodos de higiene bucal:

  • El primero es el más utilizado y conocido: el método mecánico. Utilizaremos los utensilios típicos de limpieza como el cepillo (manual o eléctrico) o interdental para llegar a aquellos puntos difíciles con el cepillo convencional.
  • El segundo método (y complementario al primero) es el químico que engloba productos como pastas dentífricas, colutorios, enjuagues bucales…

¿Cómo reconocemos la gingivitis?

Pese a ser una enfermedad común no hay que tomarla como normal. La asistencia periódica al dentista y la buena higiene es fundamental para evitarla.

Entre sus síntomas más comunes nos encontramos:

  • Encías rojas o inflamadas.
  • Sangrado en el cepillado o uso del hilo dental.
  • Sangrado ocasional sin llegar a manipular la encía (especialmente en las primeras etapas de la gingivitis).
  • Dolor o mayor sensibilidad con algún caso de retracción de encías (aunque suele aparecer en etapas más avanzadas)

Recomendaciones:

La higiene dental es básica y muy importante para evitar la gingivitis. Es importante cepillarse los dientes dos veces al día y preferiblemente después de las comidas. El cepillo de dientes hay que retirarlo y sustituirlo por uno nuevo cada tres meses y, en caso de utilizar el eléctrico, reemplazar el cabezal cada tres meses.

Revisiones con tu dentista para conocer el estado de tu boca y que te realicen un diagnostico (o tratamiento en caso de necesidad) es muy recomendable.

¿Qué opinas de la gingivitis? ¿La has sufrido alguna vez? ¿Cuál es tu rutina de limpieza dental?